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miércoles, 26 de octubre de 2011

Matriarcado, tierra y conciencia

Este parte del mensaje del saber ancestral de las mujeres. Las charlas con las mujeres arhuacas están en Viajes que despertaron mis 5 sentidos, y si encuentro ayuda para hacerlo podrás verlo en cine y televisión pronto.

jueves, 16 de junio de 2011

Viajes que despertaron mis sentidos.

Ha sido muy hermoso escribirlo, vivirlo, dejarme llevar y sorprenderme. Ahora el viaje crece cada vez que otra persona abre las páginas y entra en ellas. Ha habido tanta magia que sé que este es sólo el principio de un viaje muy largo. Entrar en la vida de otro modo, despertar al olfato en Egipto, la música en Colombia, el tacto en Turquía, la vista en India y Nepal, el gusto en España. Tan sencillo como abrirme a la voz de otras mujeres que han hecho el camino ya; a las diosas y al legado de las mujeres de poder. En Nepal conocí a las antiguas kumaris, en India a protitutas sagradas, en Colombia a mis amigas indígenas, en Turquía a las mujeres campesinas. Busqué los tiempos de la diosas y el rastro de las mujeres de poder. En Egipto a las mujeres nubias y a Gamal, el sabio de los perfumes. En España a las guisanderas. La tierra es mujer y nos enseña, al igual que lo hace la luna. Los ciclos de la tierra y de la luna cada mes, y la necesidad de respetar nuestros ciclos...para estar en equilibrio. PLENA Y CONSCIENTE. Aunque ayer hubiera eclipse.

domingo, 20 de febrero de 2011

Voces sabias. Antonio García y el pueblo morisco.

Estamos a 25 kilómetros de Vélez Málaga, en Comares, o Hins Qomaris en los textos nazaríes, la Villa encajonada entre los Montes de Málaga y la memoria. A nuestros pies el bosque Mediterráneo se dibuja entre bancales rotos de almendros, frutales y olivos. Cinco siglos después de la caída de Granada aquí hay quien hoy recuerda las treinta campanadas que hasta hace no tanto sonaban por las familias moriscas que se quedaron aquí para siempre; también las leyenda de la mora de Comares como el recuerdo de los árabes.
Antonio García tiene 63 años, dice de su pueblo que es morisco y cada día usa en su huerta lo que aprendió de los abuelos. Hemos llegado hasta él después de que un experto agrícola me dijera que es una de las pocas personas en toda la comarca que guarda y alimenta sus semillas, también un hombre que conoce cómo fueron y son los cultivos aquí. ( Si quieres seguir leyendo: http://medomed.org/es/2011/espanol-antonio-garcia-la-siembra-con-la-luna-y-el-pueblo-morisco/)

Voces sabias.

Durante miles de años la humanidad ha sabido vivir en equilibrio con la tierra, y hoy los más mayores aún tienen la sabiduría de vivir en equilibrio con el medio y desean transmitirla. Gracias a Funci y al proyecto Medomed durante varias semanas he recorrido junto al fotógrafo Carlos Pérez Morales varias comarcas para escuchar y aprender de los mayores. La tierra, el agua y hasta la luna no sólo tienen las claves de la subsistencia, sino el sentido de la vida. Os invito a viajar con nosotros, escuchar las voces de los mayores, adentraros en el mundo lleno de magia que nos rodea. Este es el link de Voces sabias: http://medomed.org/es/category/blogs/wise-voices/page/2/

jueves, 24 de junio de 2010

Atapuerca, Burgos, la evolución y la involución.

Los cristales del museo de la Evolución Humana reflejan el río Arlanzón, la cebada y el trigo; la historia del mundo. Estábamos sobre el derruido castillo de Burgos a punto de contemplar la puesta de sol. Durante dos días habíamos recorrido los yacimientos de Atapuerca y escuchado a l@s sabi@s que llevan más de treinta años pidiendo a los fósiles que les cuenten los secretos de nuestra evolución. Y los fósiles han contado cosas como que el primer europeo estaba muy cerca de Burgos, también que hace medio millón de años existía otra especie humana que era inteligente y cuidaba de sus enfermos, pero sobre todo ha contado que hemos de aprender de nuestro propio pasado para poder crear un futuro consciente, respetuoso con el planeta en el que vivimos y con la vida que lo puebla. Desde lo más alto del castillo de Burgos veíamos la catedral, también el reflejo sobre el museo de los edificios donde los Reyes Católicos definieron parte de la conquista y colonización de América con las Leyes de Burgos, también los otros edificios que guardan dentro de si la historia negra de nuestra última guerra y del odio entre hermanos que sembró. Y el río, que con su agua cambiante y eterna, todo se lo lleva. Me pregunto por qué en esta pequeña ciudad las palabras evolución e involución han tenido tanto sentido que desde aquí se ha dictado una gran parte de la historia de este país y del mundo entero. Y algo dentro de mi me dice que quizá este nuevo museo, que también se refleja en el agua, pueda enseñarnos de ella para transformarnos.

viernes, 16 de enero de 2009

El Encanto, zona humanitaria de Civipaz. Tierra y paz como herramientas para construir realidades.

Mañana el suplemento Tierra de El País publica la historia de la zona humanitaria de El Encanto, que firmo. Conocí el lugar hace unos tres años, cuando buscaba una historia capaz de contar la guerra enquistada de Colombia para la película Invisibles. La zona humanitaria El Encanto, situada en el corazón de los LLanos Orientales, se abrió ante mi con toda su belleza y su crudeza, con toda la verdad que tiene construir respeto y diálogo sobre los cimientos del dolor. Recuerdo aquella primera noche en la que, al no poder dormir, acompañé a Orlando al hacer la guardia nocturna, a cuidar el sueño de los otros. Los sapos gigantescos observaban con libertad nuestra vigilia y, sobre nosotros, las estrellas fugaces parecían querer enseñarme a dejar ir y a disfrutar el instante. Orlando, campesino desplazado, me hablaba de cómo el desplazamiento le había enseñado que la tierra está viva, siente y padece; el desplazamiento le había enseñado a cultivar a la manera de siempre, sin contaminar. Conocí a más gente: a Maria y a Rubelia, que les llaman matriarcas porque ellas han sido el gran motor del retorno a las fincas.
Todos ellos son víctimas del mismo conflicto que ha desplazado a cuatro millones de personas en Colombia, pero han recuperado sus fincas pese a las amenazas. Para ello se declararon neutrales, prohibieron el uso de las armas y decidieron unirse para crear un espacio crítico, respetuosa con la tierra donde incluso los niños tuvieran voz y voto.
Bajo la dirección de Javier Corcuera y la producción de Javier Bardém rodamos su historia, ganamos el premio Goya junto a otros cuatro documentales y hoy El Encanto es un ejemplo de cómo la población civil puede hacerle frente a los grupos armados, y cómo en ello tienen mucho que decir las humildes mujeres de la tierra.

sábado, 10 de enero de 2009

Consejo de las 13 abuelas y el grito por la Tierra.



Acabo de leer una historia que parece de cuento pero es real: 13 abuelas indígenas procedentes de los cuatro puntos cardinales del mundo -de la Selva Amazónica, del Círculo Polar Ártico, de los bosques del Noroeste Americano, de Méjico, Tíbet y África- se han unido para crear una alianza por la Tierra y sus habitantes, por los niños y las siguientes siete generaciones. Las abuelas viajan, hablan, convocan gente de todas las nacionalidades y poco a poco ven como tiene sentido la profecía que las unió. "Estamos muy preocupadas con la destrucción sin precedentes que está sufriendo nuestra Madre Tierra: La contaminación de nuestro aire, nuestra agua y nuestro suelo, las atrocidades de la guerra, el azote global de la pobreza, la amenaza de las armas y los residuos nucleares, la cultura del materialismo, las epidemias que amenazan la salud de los pueblos de la Tierra, la explotación de las medicinas indígenas y la destrucción de las formas de vida indígenas", dicen en su manifiesto.
Hace cuatro años se reunieron por primera vez y desde entonces recorren el mundo para sanar y concienciar con sus herramientas ancestrales. Me ha apasionado la historia del grupo, enraizado en el poder de las palabras ancestrales, repetidas de generación en generación, que han permanecido ocultas durante miles de años y ahora traen al presente para ayudarnos a recordar y vivir de forma sostenible. Winona LaDuke dice en el prólogo: "Las palabras de las abuelas son palabras de expertas de verdad. No hay manera de reemplazar el conocimiento intergeneracional en cuanto a cómo vivir de manera sostenible y en cuanto a cómo reafirmar las relaciones. El paradiga científico, una metodología mecanicista no nos va a poder ayudar a atravesar estos tiempos".

Pero me ha enamorado cada una de ellas, sus vidas, la forma en la que llegaron a ser quienes son, a hacer lo que hacen, a empeñar su energía por ese bien común llamado Planeta Tierra.

Rescato una poquitas palabras de Mona Polacca, una de las abuelas:

"En el idioma hopi, Polacca -que es el apellido de una de las abuelas- significa mariposa, nombre que le dio su abuelo paterno. En la cultura hopi la mariposa simboloza la transformación. Dice: "Al principio se arrastra sobre la Madre Tierra en forma de gusano y solamente ve lo que tiene delante.Luego llega el momento n el que se mete en el capullo y se adentra en la oscuridad. En esta oscuridad tiene lugar el cambio completo...Aunque el gusano ya se haya convertido en mariposa en la oscuridad y se pueda mover dentro del capullo, no lo rompe hasta que está completamente preparada."

Por si os resuena os comento que el libro se llama La voz de las trece abuelas, abuelas indígenas aconsejan al mundo. Carol Schaefer es su autora y está publicado por Luciérnaga. En cualquier caso hay varios link interesantes que podreis rescatar en google.