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domingo, 20 de febrero de 2011

Voces sabias. Antonio García y el pueblo morisco.

Estamos a 25 kilómetros de Vélez Málaga, en Comares, o Hins Qomaris en los textos nazaríes, la Villa encajonada entre los Montes de Málaga y la memoria. A nuestros pies el bosque Mediterráneo se dibuja entre bancales rotos de almendros, frutales y olivos. Cinco siglos después de la caída de Granada aquí hay quien hoy recuerda las treinta campanadas que hasta hace no tanto sonaban por las familias moriscas que se quedaron aquí para siempre; también las leyenda de la mora de Comares como el recuerdo de los árabes.
Antonio García tiene 63 años, dice de su pueblo que es morisco y cada día usa en su huerta lo que aprendió de los abuelos. Hemos llegado hasta él después de que un experto agrícola me dijera que es una de las pocas personas en toda la comarca que guarda y alimenta sus semillas, también un hombre que conoce cómo fueron y son los cultivos aquí. ( Si quieres seguir leyendo: http://medomed.org/es/2011/espanol-antonio-garcia-la-siembra-con-la-luna-y-el-pueblo-morisco/)

Voces sabias.

Durante miles de años la humanidad ha sabido vivir en equilibrio con la tierra, y hoy los más mayores aún tienen la sabiduría de vivir en equilibrio con el medio y desean transmitirla. Gracias a Funci y al proyecto Medomed durante varias semanas he recorrido junto al fotógrafo Carlos Pérez Morales varias comarcas para escuchar y aprender de los mayores. La tierra, el agua y hasta la luna no sólo tienen las claves de la subsistencia, sino el sentido de la vida. Os invito a viajar con nosotros, escuchar las voces de los mayores, adentraros en el mundo lleno de magia que nos rodea. Este es el link de Voces sabias: http://medomed.org/es/category/blogs/wise-voices/page/2/

Voces sabias. Velez Málaga.

La Caleta, Vélez Málaga, en una rotonda llena de ruido a la espera de un hombre que me ha dicho al teléfono que no sabe nada. Pero sé que no es cierto; he llegado hasta Antonio tras preguntar a varias personas de confianza y todas coinciden en que si alguien sabe sobre campo y agua en La Axarquía es él. Antonio García llega muy de mañana apoyado en un bastón, y nos conduce en su coche a través de acequias hasta acueductos y aljibes. Atravesamos huertas, fincas de tomates y hasta un rebaño que contrasta con los edificios para el turismo que hay un kilómetro más allá, junto al mar.
Antonio tiene 80 años, una pequeña finca de frutas tropicales y gracia al decir que el agua ha tejido su vida: Nació cuando se rompió el aljibe de la casa donde estaba su madre, aprendió a regar gracias a un hombre que no sabía leer pero era un sabio, durante 28 años su trabajo consistió en regar y cuidar La Mayora, la finca puntera en investigación de la comarca. Hoy lo ha visto casi todo. Para ver más: http://medomed.org/es/2010/espanol-antonio-garcia-el-hombre-del-riego-y-el-arte-los-surcos/

lunes, 16 de marzo de 2009

Agua, oasis y desierto del Sinai

"El agua es nuestra vida, lo es todo para nosotros", nos dijo Mohamed mientras nos mostraba cada rincon de la tierra que ha llegado hasta él. Apenas unos pequeños metros de palmerales y huerta que nacen frente a las rocosas, secas e infértiles montañas de Sinai. Un pozo de 32 metros excavado en la tierra desciende hasta encontrar el líquido elemento que transforma el infierno en el paraiso. Durante unos minutos este hombre enjuto de ojos vivarachos nos presenta cada rincon; los cultivos, los árboles y para sanar qué sirven sus hojas, el pequeño invernadero en el que crecen las lechugas. Es un hombre beduino hijo de una de las cuatro tribus que habitan el oasis; un hombre enamorado de la tierra a la cuida con la consciencia de haber crecido frente al desierto extremo. Madre tierra. Pachamama linda. En torno a mi las abejas liban las flores de jazmin que se abren; hay libélulas, y los camellos descansan junto a los coches. Los niños nos observan con curiosidad. "El agua lo es todo, todo".



Dos días después en el aeropuerto Carlos y yo intentamos cambiar un escarabajo de cerámica por un vaso de agua en una cafetería gris de un aeropuerto gris. Los muestrarios de agua tienen el mismo diseño de lujo que si vendieran perfumes. Cuando Carlos se va reparo en que las palabras que anuncian las botellas de diseño prometen la eterna juventud, también que cada letra de su marca se ha asociado a conceptos como Pasión, elegancia, artesanía o vida. Veo en este agua la promesa de ese futuro en el que el líquido elemento es un producto de lujo, disponible solo para los bolsillos ricos.



Entonces recuerdo las palabras que me dijo Eduardo Mestre, director de la tribuna científica del agua de Zaragoza, hace mas de un año sobre la compra y la venta de fuentes o reservas de agua por parte de las multinacionales, sobre que en el trasforndo de muchas guerras está el agua.



Mohamed viste a la manera tradicional beduina, cocina sobre el carbón, cuida de su huerta y sus cabras, pero Mohamed es un hombre del futuro: Al contemplar el desierto es consciente del valor de cada decilitro de agua, de lo que ocurre cuando no se cuida el agua; cuando el líquido elemento falta.